Una casa de campo donde el color, la madera y los guiños náuticos son protagonitas
Hace dos años, la interiorista germano-danesa Gesa Hansen se podía imaginar que acabaría viviendo en una encantadora casa de campo de piedra con jardín amurallado. "Estaba tan desesperada por encontrar un nuevo hogar que hasta acabé considerando casas flotantes", dice la diseñadora. No fue la opción en elegida, pero Hansen se quedó cerca del agua. En 2024 se trasladó con sus tres hijos de Courances (Francia), donde vivía con su exmarido, a la idílica localidad vecina de Samois-sur-Seine, a unos 30 minutos de París. Fue aquí, durante la visita a unos amigos, donde descubrió esta vivienda de dos plantas con entramado de madera de la belle époque, típica de la región, y un río atravesando el terreno. "Cuando por fin me armé de valor y llamé a la puerta, me abrió una artista que vivía allí; para mi sorpresa, era una vieja conocida", cuenta divertida.
Aunque en aquel momento, la pintora no quería vender, afortunadamente, pronto cambió de opinión y Hansen se mudó con sus hijos y su perro perdiguero en el invierno de 2024: recién divorciada y en un momento lleno de cambios, pero también de empuje. Probablemente por eso, la interiorista, que también diseña sus propios muebles de inspiración escandinava para su marca, The Hansen Family, no quiso conformarse con unas cuantas reparaciones cosméticas. Rápidamente ,adaptó la planta de 100 m2, eliminó paredes y dejó entrar más luz. Hoy, la casita cuenta la historia del hábil uso de los colores, las telas y el papel pintado, las influencias marítimas y los materiales cálidos. El resultado es un refugio familiar integrado en la naturaleza, un ambiente atrevido, que se nutre de combinaciones de materiales sorprendentemente crudos, tonos de color poco convencionales y estampados desinhibidos. Le sigue el jardín, a medio caballo entre el estilo cottage inglés y el enfoque salvaje de Piet Oudolf, que Hansen creó con Estelle Marandon en dos días. Todo refleja la situación personal por la que atravesaba Hansen en aquel momento: "He pasado por un infierno", reflexiona. "Pero también ha sido una liberación".
Un equilibrio perfecto entre colores y materiales
Las ventanas del estudio llamaron la atención de la interiorista de inmediato: "Me recuerdan a la Bauhaus", dice. Ese movimiento global y reconocida escuela de Dessau, donde la propia Hansen estudió antes de trabajar para Jean Nouvel y montar su propio estudio. Allí empezó a "ver los colores" y a contextualizarlos, según la teoría de Josef Albers. Hoy tiene claro que el efecto de los diferentes tonos cambia en función del entorno. El equilibrio adecuado es crucial, como demuestra en su nuevo hogar. En la cocina, por ejemplo, los frentes de acero inoxidable se encuentran con azulejos de color blanco-gris Timeworn Marble de Giovanni Barbieri y una estantería de acero inoxidable de Daniel Klapsing para MyKilos. Nada de esto está enmarcado por madera o colores suaves. La interiorista optó deliberadamente por el inquietante color Moss, de File Under Pop, que se sitúa entre el amarillo ocre y el mostaza y tiene un aspecto elegante pero decidido. "Nunca me habían permitido utilizarlo en mis proyectos", reconoce. "Tiene ese toque especial del bronce, creo que es simplemente brillante". La seriedad de la cocina de acero inoxidable de Jean Nouvel para Reform contrasta hábilmente con la grifería de latón y el suelo de baldosas de terracota, que ya estaba presente en la casa. "Para mí, esta cocina representa la emancipación", dice Hansen. "Ya había pasado la fase de la cocina de campo adorable, sentía que había evolucionado con mis experiencias y quería masculinidad, franqueza y urbanidad. En cierto modo, recuperé la cocina, pero también a mí misma".
Calidez y color
La cocina dominante conduce a través de un arco de medio punto al cálido y acogedor salón, con su estufa blanca, romántica y juguetona. Hansen colocó una alfombra verde hierba de Nordic Knots sobre el suelo de terrazo existente y diseñó ella misma el sofá y la mesa de centro. Las cortinas de Fadini Borghi combinan con el tapizado dorado del sofá de dos plazas. La Spanish Chair de Børge Mogensen, junto a la estufa, estaba predestinada a convertirse en su lugar de lectura favorito. Desde allí, se puede vigilar la mesa de comedor con tablero de Arabescato (donde suelen sentarse sus hijos), también diseñada por Hansen. Junto a ella, un banco tapizado con la tela Fontainebleau, de Pierre Frey, anima el espacio. ¿Qué más encaja perfectamente en el concepto? Las sillas de roble lacado con asientos tejidos que Stine Lundgaard Weigelt diseñó para FDB Møbler.
Madera hasta donde alcanza la vista
Casi todos los diseños de muebles creados por la propia Hansen son de madera de alta calidad, un material muy ligado a la infancia de la interiorista. "Ya de niña viajaba con mi abuelo y mi padre a nuestros aserraderos", recuerda. "Solíamos pasar las vacaciones en barco y navegando, así que durante el invierno construían juntos la embarcación". No es extraño, entonces, que los primeros muebles de la interiorista se inspiraran en el diseño náutico, muy "minimalista y práctico". Así, en su dormitorio del piso de arriba, con vistas a la vegetación, hay esculturas de madera dentada, mientras que en el despacho de Gesa Hansen, el escritorio de madera especialmente diseñado se complementa con una silla de Marcel Breuer de Goodmoods Éditions. De la pared cuelgan aletas y una máscara de buceo, utensilios importantes para el creativo amante del agua. "Ya sea surfeando o buceando, estar en el mar me llena de energía. Puedo mirar a tierra con una visión objetiva", dice.
El agua como fuente de inspiración
La familia vive rodeada de naturaleza, un elemento que se completa con el tema acuático que han añadido en el interior. El dormitorio de Hansen está parcialmente bañado en el color azul verdoso Mid Azure Green de Little Greene, con un espejo de pared de Ferm Living que crea movimientos ondulantes. Más llamativa es la escalera, cuyas paredes están empapeladas con el papel Clapotis, de Pierre Frey, que representa el reflejo del sol en las ondulantes aguas del Mediterráneo. Hansen ha colocado sobre él su tabla de surf. Los temas marítimos también desempeñan un papel fundamental en los dos cuartos de baño. El de invitados tiene una gama variada de azules: Hansen utilizó Pale Powder, de Farrow & Ball, en la pared. Los azulejos verde claro-azul zellige de Marsella se los trajo un amigo. El lavabo y la grifería son de Villeroy & Boch, marca para la que la interiorista diseña regularmente e imparte talleres de color, así como un práctico contenedor azul bebé de Hay. En el cuarto de baño principal, el tejido Caraibes recrea un paisaje submarino, mientras que el lavabo Hommage es de Villeroy & Boch: "es elegante e histórico, pero minimalista"; al igual que la grifería Conum, que Christian Haas diseñó para la marca. Las dos lámparas que Hansen Vintage adquirió y que ahora flanquean el espejo iluminan la estancia. ¿Es una casa de campo o un cobertizo para botes con grandes ventanales y vistas al paisaje? Sea cual sea el caso, Hansen está al mando, como un valiente capitán.
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Artículo publicado originalmente en AD Alemania
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